CONFERENCIA-DEBATE 4ASIA, "COREA DEL NORTE ¿LA GUERRA QUE VIENE?"




Corea del Norte sigue siendo noticia en la agenda internacional y, por eso mismo, un evento como la Conferencia-debate celebrada por 4Asia, en el Hotel NH del Paseo de la Habana de Madrid el pasado viernes 1 de diciembre, resulta una cita indispensable para estar al día con respecto a una cuestión que, por desgracia, involucra a todos los países. Con la presentación de Julio Trujillo, editor de la publicación y redactor en el Área de Salud de Unidad Editorial, “Corea del Norte, ¿la guerra que viene?” plantea diversas perspectivas diplomáticas sobre un conflicto ciertamente paralizado desde el punto de vista más conciliador. Para ello, se ha contado con la presencia de expertos en derecho, política y economía, para desarrollar varios frentes abiertos que determinan su futuro, como el papel de Estados Unidos y China, las últimas novedades en armamento norcoreano y las previsiones sobre su capacidad nuclear.


“¿PUEDE KIM JONG-UN CONTROLAR SUS BOMBAS?”

Encargado de inaugurar la sesión, Miguel Ors Villarejo, director adjunto de la revista mensual Actualidad Económica, comenzaba la charla haciendo especial hincapié en la estupidez e incompetencia humana y en la tranquilidad que, en parte, puede llegar a infundir los fallidos ensayos de Kim Jong-Un. Sin embargo, es necesario prestar constante atención a una tecnología aún embrionaria como la norcoreana, ya que su aproximación a la perfección es casi inminente. Es cierto que, hoy en día, se desconocen datos del operativo interno que rige el programa nuclear del país y mucho menos tenemos al alcance información sobre si el dictador es quien tiene ese “botón rojo” que permite liberar su armamento o se trata de una cuestión delegada a uno o varios subordinados que, por supuesto, se ven sometidos a la encrucijada de perder su vida ante el más mínimo fallo. 

Al respecto, resultan inevitables las comparaciones de Corea del Norte con el régimen de Stalin en la URSS y el famoso “incidente del equinoccio de otoño”, en el que el oficial de las Fuerzas de Defensa Aérea Soviética, Stanislav Petrov, se vio en la tesitura de hacer frente a lo que podría haberse convertido en una inevitable guerra nuclear y que, en realidad, simplemente se trató de un fallo del sistema de alerta nuclear. Ors recuerda esta importante anécdota para recalcar el hecho de que existen muy altas probabilidades de que algo salga mal en un conflicto que no parece tener solución a corto plazo a menos que se mantenga una comunicación directa para evitar todo tipo de malentendidos y situaciones delicadas que, no olvidemos, nos afectan a todos.


“¿ES TRUMP EL LÍDER QUE NECESITA OCCIDENTE?”

Para los asistentes a la conferencia, la respuesta es más que evidente: no. A un escaso mes y medio para cumplir su primer año al frente de una de las más importantes potencias mundiales, el presidente Donald Trump ha demostrado sobradamente no ser el líder que se necesita en estos momentos. La politóloga Nieves C. Pérez Rodríguez iniciaba su discurso presentado al triángulo que respalda la conservadora política del gobernador estadounidense, que no cesa en su empeño por recuperar la economía del país en tiempos del expresidente Ronald Reagan. Lo que ella denomina como la “Troika económica de Estados Unidos” está compuesta por:
  • Robert Lighthizer: enemigo de los acuerdos comerciales externos.
  • Peter Navarro: asesor de la campaña electoral y con una clara posición antichina, a pesar de la más que evidente influencia del país asiático en la economía norteamericana.
  • Wilbur Ross: amigo personal de Trump con tendencia al proteccionismo más conservador, cuyo máximo objetivo es expandir las exportaciones y reducir las importaciones.
Junto a ellos, Trump se respalda en el actual director de la Agencia Central de Inteligencia, Mike Pompeo, que, incluso, asiste a todas las reuniones privadas. Con su asesoramiento, se ha producido un aumento presupuestario considerable en el departamento de defensa, aspecto que el gobierno estadounidense también exige a sus aliados con el fin de mantener cierto grado de seguridad frente al conflicto norcoreano. Asimismo, el incremento de tropas y civiles en Oriente Medio y la ausencia de embajadores en 70 países, pone en tela de juicio la política diplomática norteamericana.
 
 Intervención de Nieves C. Pérez Rodríguez sobre la presidencia de Donald Trump en materia de asuntos internacional.


“LA ENCRUCIJADA ESTADOUNIDENSE ANTE LA CRISIS NORCOREANA”

Florentino Portero, director del Instituto de Política Internacional de la Universidad Francisco de Vitoria, arrancaba su intervención con dos ejes que Estados Unidos tradicionalmente ha tenido en cuenta como parte de la expansión de su liderazgo, como son la proyección de seguridad y fuerza a partir de la presencia militar en la región asiática y el comercio, ya que, al salir reforzado de la Segunda Guerra Mundial, podía actuar de promotor tal y como se ha podido apreciar en las economías japonesa y surcoreana. 

Con el año 2007, se produjo no sólo una de las mayores crisis mundiales, sino también un cambio en los paradigmas existentes hasta el momento. Estamos ante la cuarta revolución industrial, centrada en la cibernética, la bioquímica y la biotecnología. No obstante, esta transformación pocas veces es resistida por algún sistema político. Las empresas norteamericanas, que hasta ese instante se habían considerado modélicas, se vieron en la quiebra más absoluta al convertirse en anacrónicas, provocando fuertes tensiones internas. Igualmente, este cambio industrial también afecta al ámbito social, dando pie a sucesos como la elección a la presidencia de Trump o el brexit británico.

Por supuesto, las décadas en las que Estados Unidos permanecía en el liderazgo mundial han generado altos beneficios, mientras que las naciones que han recibido su ayuda comenzaron a tener relaciones mucho más complejas. Con la política gubernamental del expresidente Barack Obama, el país deja de prestar atención a su papel de líder, regresando a un mayor aislamiento más propio de los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial, lo que facilita el acceso a otros países a alcanzar dicho liderazgo, como China o Rusia, este último tomando la iniciativa en el conflicto de Siria, sin ir más lejos. La cuestión de que Trump continúe con esta tendencia no sólo proyecta la imagen de un Estados Unidos poco comprometido, sino que, además, puede llegar a justificar el rearme de aquellos países que se han percatado de esta circunstancia y se han visto obligados a mantener la seguridad ellos mismos, dando pie a una situación global cuanto menos inestable. 

En la actualidad, China es la potencia sobre la que gira el resto de países del continente asiático. Su política ha favorecido el traslado de su fortaleza interior al exterior, propiciando el deseo de ser la potencia regional de referencia. Sin embargo, este hecho implica el deber de tener una mejor relación con las naciones vecinas, compensando su propia potenciación militar para evitar ser concebido como una amenaza. Las tensiones generadas por Corea del Norte han provocado que Trump presione al gobierno chino para pronunciarse con mayor contundencia y, así, posibilitar su desligamiento ante este conflicto. Sin embargo, China es un régimen comunista al que le interesa, primordialmente, no recibir una oleada de movimientos migratorios procedentes de Corea del Norte. Asimismo, el papel de China podría provocar que hubiera mayores posibilidades de una reunificación de Corea, propiciando, a su vez, la caída del comunismo nuevamente. Esta falta de posicionamiento afecta directamente en sus relaciones diplomáticas dentro del continente. En caso contrario, Portero terminaba con un contundente final, “destruir Corea del Norte es destruir la península”.

 Intervención de Florentino Portero sobre el abandono del liderazgo mundial de Estados Unidos.


“EL ELEMENTO NUCLEAR COMO CLAVE DEL CONFLICTO DE COREA”

El director de la Fundación Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior y profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Vicente Garrido Rebolledo, cerraba la última ponencia de la mañana anunciando la proximidad de que Corea del Norte tenga su primer misil con gran carga nuclear. Ante las constantes noticias que llegan con los últimos lanzamientos llevados a cabo por el país y los resultados que han obteniendo, queda claro que están tratando de mejorar la entrada y salida a la atmósfera de estos misiles. El líder Kim Jong-Un apuesta totalmente por los misiles balísticos con un alcance de más de 4.000 km, puesto que “si tienen capacidad nuclear y misiles, tienen capacidad disuasoria”. Garrido culpa de esta situación al pésimo acuerdo que se efectuó en 1994 por parte de Estados Unidos. No obstante, su preocupación se centra principalmente en las relaciones que mantiene Corea del Norte con otros países, como Pakistán o Siria, al que vendió uranio enriquecido hace ya 20 años. Y mientras esto sucedía, Corea del Norte retraso la firma del acuerdo de no proliferación para desarrollar sus reactores, logrando, a su vez, que se les proporcionara más de lo que demandaban. Este armamento nuclear ha servido para que el régimen de Kim Jong-Un llevara a cabo chantajes de tipo económico. 

El conflicto pasó a un segundo plano con el programa nuclear de Irán, aunque, al verse China obligada a apoyar las primeras sanciones de la comunidad internacional, se pudieron limitar las exportaciones de petróleo en un 30%, las transacciones comerciales, se prohibió la compra de textiles y la creación de empresas conjuntas; y se rebajaron los productos de lujo. Asimismo, el mayor chantaje sigue extendiéndose en el tiempo. Se han celebrado 8 conversaciones (no negociaciones, ya que sigue sin reconocerse el régimen norcoreano) durante 11 años, obteniéndose resultados mínimos. Sus exigencias con respecto a la reunificación de la península y el reconocimiento político a nivel internacional del régimen de Kim Jong-Un vienen respaldadas constantemente por la amenaza nuclear. Conscientes de que ningún otro estado les atacaría al poseer tal capacidad, su táctica les ha posibilitado no poner en tela de juicio la cuestión armamentística en cada una de las conversaciones, con excepción del ámbito nuclear. Por eso mismo, se han realizado lanzamientos de misiles balísticos desde hace 4 años, más frecuentes desde la llegada al poder de Kim Jong-Un. Garrido ofrecía datos concretos que evidenciaban una situación más preocupante de lo que a simple vista se ve, como, por ejemplo, los 79 lanzamientos que se han producido, de los cuales, 61 han tenido éxito y, 20 de ellos, han alcanzado cielo japonés.

Pero, ¿cuáles son las perspectivas que se presentan ante el conflicto norcoreano? Es obvio que el deseo de Corea del Norte por intensificar sus esfuerzos en la creación de misiles de medio alcanc, al igual que el desarrollo de motores y misiles que lleguen a Estados Unidos y no sólo a Alaska, seguirá permaneciendo. A su vez, la cuestión nuclear es la mejor baza para conservar el régimen comunista, el cual sigue siendo un nexo de unión con China. Mientras tanto, las reservas de uranio aumentan en número, lo que reduce los gastos armamentísticos y eleva el riesgo tanto de que sea vendido o robado como de que ocurran más lanzamientos accidentales que provoquen graves consecuencias. Sin embargo, Garrido señala que Corea del Norte aún no tiene esa capacidad nuclear de la que suele alardear, pero que, en cambio, puede que ocurra en menos tiempo del esperado. De hecho, se sospecha que se realizará una nueva prueba para el primer tercio de 2018. Para frenar este vertiginoso plan, sería necesaria una inspección sobre terreno, al igual que darse por perdido definitivamente que Corea del Norte vuelva a formar parte del Tratado de No Proliferación Nuclear. Una vez que el régimen de Kim Jong-Un logre su más inmediato objetivo, lo más probable es que el líder redefina una doctrina nuclear mucho más agresiva, que le llevará a poseer unas 90 bombas nucleares en los próximos 10 años.

 El futuro nuclear de Corea del Norte analizado por Vicente Garrido Rebolledo.
 

“EL IMPACTO DEL CONFLICTO EN LAS RELACIONES GEOPOLÍTICAS DE LA ZONA. EL PAPEL DE CHINA”

Finalmente, de la sesión matinal de la Conferencia-debate organizada por 4Asia, se pudo extraer que China es uno de los agentes fundamentales a la hora de encarar este conflicto, mientras que, al mismo tiempo, crece el temor entre sus países vecinos. Es evidente que la región asiática tiene miedo de que cualquier tensión desencadene violencia, especialmente a China, ya que podría desprestigiar la imagen de superpotencia que ha construído en los últimos años. La cuestión de los “indeseados” movimientos migratorios desde Corea del Norte y la afinidad al régimen comunista están consiguiendo congelar cualquier tipo de iniciativa por parte del gobierno de Xi Jinping, que trata de contener a Estados Unidos y, a su vez, presentar el conflicto norcoreano como una pequeña amenaza. Por eso mismo, ante la falta de seguridad y posicionamiento de China, Japón ha entablado lazos con India con el objetivo de crear una reacción en el continente.

Además de ello, China será el motor de desarrollo económico mundial del siglo XXI, tal y como lo fue Estados Unidos en el siglo pasado. Por ello, Corea del Norte ha comenzado a imitar el modelo económico de China, introduciendo el mercado en la utilización de recursos. No obstante, la fuente principal de esta gran superpotencia asiática es la exportación masiva, ya que sus propios mercados son demasiado pequeños. Por tanto, para lograr alcanzar su nivel, tendría que admitir capital extranjero, lo que supone un desarrollo económico enfocado al mercado exterior y, a su vez, una gran problemática con respecto a la cuestión nuclear. Las relaciones diplomáticas de China se complican aún más con otros conflictos como sus rutas navales frente a las de Filipinas y Vietnam, lo que lleva a Asia a enfrentarse a un equilibrio subóptimo en el que se ve atascado y del que es posible que no pueda salir.

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